CASA BÔ, Maison Brûlée y El Jardín de Diana proponen parar, compartir y mirar la ciudad con otros ojos cuando llega la Navidad

Cuando llega el frío y la ciudad baja el ritmo, Madrid se llena de planes que no se compran con papel de regalo. Son experiencias que se viven cerca de quienes queremos y que, con el tiempo, se convierten en recuerdo. Este Madrid te enreda mira a esa otra Navidad hecha de pausas y encuentros: una sesión tranquila de ejercicio en CASA BÔ, una caja de postres que son obras de arte de Maison Brûlée que se lleva a una comida familiar o una tarde en El Jardín de Diana, viendo la Gran Vía desde lo alto acompañado de una fondue. Tres propuestas distintas para regalar tiempo, compartirlo y entender que, a veces, lo mejor no se envuelve: se vive.

El invierno en Madrid tiene algo de recogimiento. Las tardes se acortan, el cuerpo pide abrigo y, a veces, también silencio. En Chamberí, en el número 72 de Fernández de los Ríos, hay un espacio que se parece más a una pausa que a un gimnasio. CASA BÔ nació, precisamente, de esa necesidad. “El deseo era crear un refugio en medio del ritmo acelerado de una ciudad como Madrid”, cuenta su fundadora, Vanessa Buelna. “Un lugar donde desconectar del exterior y reconectar contigo misma”.