La última película del cineasta estadounidense, León de Oro en Venecia, es un sutil y hondo acercamiento a las relaciones de los hijos adultos con sus padres
Nadie elige a sus padres ni a sus hijos y quizá por eso entre los sentimientos que más condicionan ese hipotético amor incondicional están el de la extrañeza e incomodidad. En su maravillosa nueva película, Father Mother Sister Brother, León de Oro del último festival de Veneci...
a, el estadounidense Jim Jarmusch indaga con su mirada sutil y su humor agudo en tres variantes de ese vínculo. Un padre-niño, una madre todopoderosa y dos hermanos mellizos huérfanos le valen al cineasta para componer un precioso canto, entre triste y burlón, sobre el misterio de los lazos de sangre.
Father Mother Sister Brother transcurre en tres lugares: Nueva Jersey, Dublín y París. En el primer capítulo, dos hermanos de aire convencional (Adam Driver y Mayim Bialik) visitan a su nada convencional padre (Tom Waits); en el segundo, el dublinés, dos hijas (Cate Blanchett y Vicky Krieps) se enfrentan al perfecto control de su rígida madre (una escritora en la piel de Charlotte Rampling); y en el tercero, en París, dos mellizos (Indya Moore y Luka Sabbat) visitan por última vez el piso de sus padres, que acaban de morir.







