En España, segundo país consumidor de foie gras en Europa, persiste cierta confusión entre los distintos productos elaborados a partir del hígado de esta ave palmípeda

La confusión en torno al foie gras en España es histórica y anterior a los años noventa. Durante décadas, se llamó foie gras al paté de hígado de cerdo, que era el producto que se consumía de forma habitual. Todo cambió con la entrada del país en el Mercado Común Europeo, que obligó a adaptarse al marco reglamentario comunitario. “A partir de ese momento ya no se podía etiquetar como foie gras el producto al que estábamos acostumbrados, que era de cerdo. El foie gras pasaba a ser ex...

clusivamente de pato y de oca. Para poder etiquetarse como foie gras, los hígados de pato deben pesar al menos 300 gramos y los de oca, 400 gramos. Aun así, queda mucho camino por recorrer porque sigue generando muchas dudas”, explica Enrique de Prado, presidente de la Asociación Interprofesional de las Palmípedas Grasas (Interpalm) y propietario de la firma Selectos de Castilla.

De Prado insiste en la necesidad de seguir informando, especialmente en estas fechas festivas en las que el foie gras, en sus distintas versiones, suele ocupar un lugar destacado en la mesa. “Es el gran momento de consumo de estos productos”, aclara. No en vano, según datos de la propia interprofesional, España es el cuarto país productor —por detrás de Francia, Bulgaria y Hungría—, con la producción concentrada principalmente en Castilla y León, Navarra, País Vasco, Cataluña y Aragón, y el segundo consumidor de Europa.