El excanterano del Barcelona confiesa que la grave lesión le ayudó a reconocer el sufrimiento de ir a entrenar cada día

Las lesiones graves de rodilla, muy comunes en el fútbol, conducen a los futbolistas a un largo proceso de recuperación que se convierte en una batalla mental para volver a competir. Pero el caso de Èric Montes (27 años, Manresa), excanterano del Barcelona, ha roto la norma. Su lesión le sirvió para detenerse y reconocer su sufrimiento cada vez que se despertaba para ir a entrenar o disputar un partido. “Cuando me rompí la rodilla, fue de los mejores momentos de mi vida mentalmente, pese al dolor. No tenía que ponerme una careta para ir a entrenar”, explicó Montes el pasado viernes, cuando anunció su retirada del fútbol profesional....

El excentrocampista del Algeciras dio sus explicaciones tras el partido entre su último equipo y el Villarreal B (0-0), y aseguró que hace años pensaba dar este paso, en concreto desde que dejó el Albacete, en 2022. “No lo he dejado antes porque me preguntaba qué iba a ser de mí y creía que la gente diría que soy un fracasado. Cuando me rompí la rodilla, mi cabeza hizo click”, confesó el futbolista manresano.

Montes ha decidido parar, dejar a un lado el deporte profesional y volver a casa. “Ahora puedo empezar de cero en Manresa, en mi ciudad, y ser feliz. Quiero estar en mi casa. No quiero sufrir más”, arguyó. A pesar de esta decisión, explicó que no reniega del fútbol. “Me ha dado muchas cosas bonitas, pero no quiero sufrir más. Quiero volver a disfrutar del fútbol con ilusión, como un niño en el recreo”.