El gran premio bendice a una zona afectada por los incendios de verano y el cierre de La Azucarera
Llueven millones donde en verano llovía ceniza. Lágrimas de felicidad tras las de frustración y miedo en agosto. Cava por los aires tras semanas rogando agua para apagar el infierno. La Bañeza (León, 3.000 habitantes), sonríe por fin tras un negro 2025: en mayo cerró La Azucarera, empresa referente para la comarca, y la ola de incendios veraniega castigó los alrededores y dejó al municipio varios días bajo una cúpula gris que escupía cenizas como si fuesen necesarias más señales para no olvidar el horror naranja que envolvía la zona. El premio Gordo de la Lotería se ha repartido en 117 series y ha traído millones a la comarca de La Maragatería gracias al club de fútbol de La Bañeza, vendedor de decenas y decenas de boletos agraciados: el 79432 nunca será olvidado en un año que todos quisieran olvidar.
La alegría se desborda allí donde llevaban meses con la mirada baja. Pitan los coches de donde se apean chavales enloquecidos vestidos de morado, la camiseta del club, prestos a abrazarse con todo aquel que se lance en sus brazos. “¡Llevo uno!”, se escucha frente a la administración de lotería que ha obrado el milagro; los que no compraron el décimo se alegran igualmente de que el Gordo haya alegrado a sus vecinos. Llegan los cuatro jinetes de los millones, pegando voces y brincos, cuatro jugadores cuya bocina del coche va camino de quedarse afónica. Pablo Acebes, de 20 años, contundente central en el verde y esforzado estudiante de Ciencias del Deporte en la Universidad de León, exclama que ha cogido el ordenador de la biblioteca y ha dejado los apuntes en cuanto ha sabido del premio.






