Más de 4.000 personas han quedado prácticamente sin techo por las tormentas, mientras que la reconstrucción apenas avanza e Israel sigue bombardeando a diario
Para el gazatí Rayan al Jeir, el primer invierno en la Franja con un alto el fuego dista de suponer un respiro. La tormenta Byron ―la misma que pasó por distintos países de Europa y de Oriente Próximo sin generar grandes estragos― acaba de dejarle de nuevo a la intemperie. “Las fuertes lluvias y los fuertes vientos han destruido nuestra tienda de campaña”, lamenta por mensajes de WhatsApp. Ahora busca un nuevo sitio donde asentarse con su familia, pero “muchas zonas han quedado anegadas” y “cuesta moverse entre el barro y los charcos”.
Los Al Jeir son una de las 55.000 familias afectadas por la tormenta, que se ha llevado volando o inundado tiendas de campaña, o las pertenencias que albergaban, según datos de la ONU. Más de 4.000 gazatíes han quedado sin techo (ni siquiera ya de tela) tras la desigual batalla entre las lluvias torrenciales y las precarias tiendas de campaña en las que viven unos 900.000 gazatíes. Son casi la mitad de la población, porque Israel ha dañado o destruido más del 80% de los edificios de la Franja en dos años de invasión.






