La invasión israelí, que ha dañado más del 90% de los edificios, deja a la población sin apenas abrigo ante el cenit de la potente tormenta Byron

Byron, la tormenta que ya había causado heridos, daños e inundaciones a su paso por Grecia y Chipre, está dejando este jueves imágenes desoladoras allí donde casi nadie tiene refugio: Gaza. Las fuertes lluvias han inundado miles de las precarias tiendas de campaña en las que malvive una multitud de gazatíes después de que más de dos años de invasión israelí destruyesen o daña...

sen el 92% de los edificios, según datos de la ONU. En realidad, algunas tiendas son más bien una suma de plásticos reforzados con acero extraído de los escombros y levantados, en ocasiones, sobre la costa. Apenas han podido dar abrigo frente al embate de una tormenta que alcanza en estas horas su cenit. Una bebé de ocho meses ha muerto de hipotermia en Jan Yunis tras inundarse su tienda mientras dormía, según las autoridades sanitarias.

El servicio de emergencias de la Defensa Civil ha anunciado este jueves en un comunicado haber recibido más de 2.500 llamadas de auxilio en 24 horas por el viento y las inundaciones. Su portavoz, Mahmud Basal, ha alertado en un vídeo del “claro desplome” y la “destrucción completa” de centros de refugio. “Las condiciones son muy difíciles, muy duras”, ha advertido. Israel ha destruido, con bombardeos y explosiones controladas, cientos de vehículos de rescate (entre ellos excavadoras y aquellos que permitían bombear agua) así que los servicios de auxilio afrontan la tormenta sin apenas medios ni suficiente combustible para los desplazamientos.