El tercer clasificado de la Liga recibe a los azulgrana en plena crisis de lesiones y expuesto a la inmadurez de una plantilla en proceso de acoplamiento

Allan Nyom está cojo. Desde que empezó la temporada, el defensor camerunés del Getafe, de 37 años, sufre problemas físicos en cadena. Pero el 6 de diciembre en La Cerámica su entrenador, José Bordalás, decidió darle la titularidad ante el Villarreal aprovechando lo que parecía una remisión de las molestias. Fue un error. Antes del descanso, Tajon Buchanan encaró a Nyom en el vértice izquierdo del área visitante obligándolo a un esprint. Cuando Buchanan recortó con la derecha, el defensa se quedó clavado y cuando remató con la izquierda gozaba de todo el tiempo del mundo para apuntar bien. Bordalás sustituyó a Nyom ‘ipso facto’. El 1-0 precipitó la victoria del Villarreal y la hinchada lo celebró como un hito. La gente recuerda que hace dos años el equipo luchó por no bajar a Segunda. Ahora se afirma en el tercer puesto de la Liga. La visita del Barcelona (16.15, Dazn y Movistar+) sirve para medir el potencial del equipo en un periodo crítico.

El gol de Buchanan ante el sufriente Nyom disimuló problemas que no han dejado de aflorar en el Villarreal. El equipo venía de empatar 1-1 contra el Antoniano en la Copa y lo que seguiría sería revelador de grandes carencias: derrota 2-3 ante el Copenhague en Champions y eliminación 2-1 ante el Racing en la Copa. Detrás del telón de un mercado de fichajes histórico en el club de La Plana, el que más ha gastado en España este año después del Atlético y el Madrid, con más de 100 millones en reforzar la plantilla, convive la realidad de un equipo en el que los jugadores fundamentales están lejos de su mejor versión.