El serbio, tres veces MVP de la NBA, se convierte en el pívot que más pases de canasta ha repartido en la historia de la competición
“Siempre digo que la asistencia hace felices a dos personas en vez de a una”, cuenta Nikola Jokic, el pívot serbio que ha redefinido en los últimos años el papel del cinco sobre una pista de baloncesto. Es una filosofía que el jugador de los Denver Nuggets aprendió del desaparecido Dejan Milojevic, su exentrenador en el Mega Basket y uno de sus grandes mentores. “Aunque no sea un pase espectacular ni nada por el estilo, cuando haces la jugada correcta siempre te sientes bien contigo mismo”, añade el portento de 30 años, 130 kilos y 2,11 metros. En su último partido, el principal exponente del dominio europeo del juego en Estados Unidos hizo historia durante la victoria por 126-115 sobre los Orlando Magic. Gracias a su triple doble de 23 puntos, 11 rebotes y 13 asistencias, el faro del conjunto local comandó el sexto triunfo seguido de su equipo y superó por el camino el número de asistencias de todo un mito de la competición, el estadounidense Kareem Abdul-Jabbar. Nunca un interior había asistido tanto a sus compañeros.
Jokic ha necesitado casi 800 partidos menos para batir el anterior tope de pases de canasta de un pívot en la liga estadounidense, y acumula 5.667 en 771 apariciones, un promedio insólito de 7,4 asistencias por encuentro que comparte con LeBron James y le sitúa entre los 25 pasadores más prolíficos de todos los tiempos, un dato que incluye a los mejores bases de la disciplina. Después de dejar por el camino a iconos como Michael Jordan o Allen Iverson, el serbio tiene a tan solo 28 asistencias a otro pasador de altura como Larry Bird. “En este tipo de ocasiones puedes pararte a pensar y apreciar todos los años que has podido jugar con él”, señalaba Jamal Murray, principal socio del tres veces MVP de la competición y base del equipo de Colorado. “Superar a Kareem en cualquier cosa es genial, y esto simplemente subraya su grandeza y generosidad”, agregaba.






