La diplomacia del Kremlin considera la decisión una victoria “por ahora” y amenaza con tomar medidas si los activos siguen bloqueados
El Kremlin respira. Moscú ha despertado este viernes con la noticia de la fallida negociación de los países miembros de la Unión Europea, que la víspera no lograron ponerse de acuerdo para entregar a Ucrania los fondos del Banco Central de Rusia que la Unión mantiene congelados (unos 210.000 millones de euros). “La ley y la cordura ganan… por ahora", ha escrito en su red social Kirill Dmítriev, el enviado especial de Vladímir Putin en sus negociaciones con Washington.
“Duro golpe a los belicistas de la Unión Europea liderados por la fracasada Úrsula [von der Leyen]: las voces de la razón europeas bloquearon el uso ilegal de las reservas rusas para financiar a Ucrania”, ha agregado Dmítriev.
A pesar de que Europa no entregará los activos de Moscú a Kiev, el viceministro de Exteriores ruso, Alexánder Grushkó, ha prometido venganza por la congelación de estos fondos, que permanecen bloqueados en la UE mientras dure la invasión rusa de Ucrania.
“Nuestras represalias no tardarán en llegar. Rusia encontrará la manera de proteger eficazmente sus intereses y compensar las pérdidas derivadas de la manipulación ilegal de nuestros activos”, ha manifestado el diplomático en una entrevista concedida a la agencia estatal Ria Novosti.









