No sé la reacción que tendrá el público que se acerque a esta película sin conocer la novela de Camus. A mí me ha interesado a secas

Observando las primeras imágenes de la interesante, muy cuidada y fiel adaptación que ha hecho el a veces inquietante pero siempre retorcido François Ozon de la novela de Albert Camus El extranjero, recuerdo con pasmo que no he releído a escritor tan querido por mí desde que lo descubrí a los 20 años. Imagino que a...

estas alturas de la vida le entendería aún mejor. Tampoco he vuelto a leer al volcánico, subversivo y excitante Henry Miller, otro amor de mi juventud. No creo que me decepcionaran. Será una forma de proteger los recuerdos hermosos. Sí he retornado más de una vez a algún amado escritor de mi adolescencia, como Robert Louis Stevenson y el placer continúa intacto.

Ozon imagina el Argel de Camus en blanco y negro, una fotografía excepcional, con amor al gris, que te hace recordar el cine antiguo. En algún momento un personaje afirma que el calor es brutal y rememoro una declaración de Meursault en la novela afirmando: “Maté a un hombre al que no conocía en una playa de Orán porque hacía calor“. En ese blanco y negro no percibo ese asfixiante calor.