La tradición muestra signos de agotamiento porque, por más apuestas que hagamos en casa sobre qué se pondrá, siempre aparecerá con algo más grotesco, más ridículo, y más feo que el año anterior
Es un hecho que Cristina Pedroche tiene muy poco que decir, y lo que poquísimo que puede aportar se agota en unos 10 minutos. Es solvente delante de un guion, es esa entrevista de página completa de la que siempre sale un titular pintón, y es una presentadora que aunque no tenga nada que aportar, siempre está riéndose en cámara. Ya está, eso es Cristina Pedroche. N...
i más, ni menos. Por eso ha sido tan arriesgado —y tedioso— tenerla en prime time durante algo más de una hora contando nada. Y debe de dar mucha audiencia, porque no ha habido ni tertulia posterior en El hormiguero.
En el programa de este jueves hubo ocho bloques de escaleta: el vestido, la maternidad, comentario de un video tonto, un test de pareja, un sketch de Juan Carlos Ortega, un número del mago Yunke, la sección del Monaguillo, y una demostración de unas creaciones digitales con luz. En los ocho bloques, la Pedroche.
Las pistas del vestido de las duodécimas campanadas de @CristiPedroche #PedrocheEH pic.twitter.com/FV3onwXG3c






