La compañía asume un cargo extraordinario de 19.500 millones de dólares y deja de fabricar la versión eléctrica del F-150
Ford da marcha atrás en su apuesta por los coches eléctricos. La compañía ha anunciado un giro radical en su estrategia y dejará de producir varios vehículos eléctricos de mayor tamaño, debido a una demanda menor de la esperada como consecuencia de las políticas de Trump, que ha penalizado las ventajas fiscales que anteriormente gozaba la industria para potenciar los coches ecológicos y ha relajado las normas sobre emisiones. Ante el cambio radical de la planificación, Ford asumirá un cargo extraordinario en sus cuentas de 19.500 millones de dólares. Las acciones suben un 2% en las operaciones posteriores al cierre de Nueva York.
La compañía, con sede en Dearborn, Michigan, dejará de fabricar la F-150 Lightning en su versión eléctrica, que pasará a una arquitectura de vehículo eléctrico de autonomía extendida (EREV) en su próxima generación, y también descartará una camioneta eléctrica de nueva generación, con nombre en código T3, así como otras furgonetas comerciales eléctricas planificadas.
El grupo asumirá el cargo extraordinario de 19.500 millones para amortizaciones principalmente en el cuarto trimestre, si bien continuará durante el próximo año y hasta 2027, según informó la compañía. De la cifra total, unos 8.500 millones de dólares están relacionados con la cancelación de modelos de vehículos eléctricos antes planificados. Alrededor de 6.000 millones de dólares están vinculados a la disolución de una empresa conjunta de baterías con la surcoreana SK On, y 5.000 millones de dólares a lo que Ford denominó “gastos relacionados con el programa”.










