La concentración de la riqueza mundial en una poderosa minoría condiciona las decisiones políticas para controlar la inequidad
La desigualdad sigue creciendo en el mundo, pero ahora lo hace en un momento crítico para la economía global, inmersa en profundos cambios geopolíticos y tecnológicos. El último World Inequality Report, avalado por economistas de prestigio como Thomas Piketty, revela que la inequidad se mantiene en niveles extremadamente altos y que en algu...
nos aspectos incluso ha empeorado en los últimos años, lo que supone no solo una brecha dramática en términos de oportunidades sino una seria amenaza para los sistemas democráticos. Hoy, el 10% más rico de la población posee alrededor de tres cuartas partes de toda la riqueza global, mientras que la mitad más pobre apenas controla poco más del 2%. Más impactante todavía es el hecho de que menos de 60.000 personas —el 0,001 % mundial— controlen tres veces más patrimonio que los 3.000 millones de personas más pobres juntas. El crecimiento es además exponencial: desde los años noventa, la riqueza de los multimillonarios ha crecido a un ritmo del 8% anual, lo que opaca las modestas ganancias que han tenido las rentas bajas en ese tiempo.








