Un estudio liderado por el Nobel de Economía Joseph Stiglitz advierte de que los países con alta desigualdad tienen siete veces más probabilidades de experimentar un declive democrático que aquellos más equitativos y pone el foco en la riqueza heredada y el control de las tecnológicas
El mundo atraviesa una “emergencia de desigualdad”. Esa es la principal advertencia del primer informe sobre desigualdad, encargado por la presidencia del G-20. El estudio, presentado este martes, aporta nuevas cifras que ejemplifican el alcance de esta problemática y propone la creación de un panel internacional e independiente sobre desigualdad que oriente las políticas públicas.
“Sentimos que hoy existe una crisis de desigualdad, con muchas dimensiones, no solo económicas, sino también democráticas”, explica en una entrevista por teléfono el economista estadounidense y premio Nobel Joseph Stiglitz, presidente del comité de seis expertos que ha elaborado el informe y que califica el momento actual, con una alta concentración de la riqueza por parte de los más privilegiados, de “punto de inflexión”.
El estudio, elaborado por el Comité Extraordinario de Expertos Independientes sobre la Desigualdad Global y encargado por el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa durante la presidencia de Sudáfrica del G-20, revela que entre 2000 y 2024, el 1% más rico del mundo capturó el 41% de toda la nueva riqueza, mientras que solo el 1% fue a parar al 50% más pobre, según cálculos basados en datos del World Inequality Lab. “El sistema económico que tenemos hoy en día no está proporcionando bienestar, dignidad ni políticas públicas para la mayoría de la población mundial”, explica en una entrevista por videollamada Adriana E. Abdenur, científica social brasileña, cofundadora de Plataforma CIPÓ y una de las autoras del informe.









