Los opositores a la planta bendecida por la Xunta mantienen el pulso contra un proyecto moribundo que no ha logrado los fondos europeos que necesita
Las protestas contra la gran fábrica de celulosa y fibras textiles que la pastera portuguesa Altri y el empresario coruñés Manuel García Pardo, dueño de Greenalia, proyectan en Palas de Rei (Lugo) no decaen. Con el plan para levantar la factoría en horas bajas por los problemas de financiación, Santiago ha acogido este domingo una multitudinaria manifestación que al grito de “Altri non” ha colapsado su casco histórico. Marta Gontá, portavoz de Ulloa Viva, la plataforma vecinal nacida para combatir la construcción de la factoría, ha celebrado la respuesta ciudadana a la convocatoria y ha insistido en que si se ejecuta, solo traerá “pobreza”.
El proyecto está diseñado para producir 400.000 toneladas de celulosa soluble y 200.000 de fibras textiles sostenibles. Ocuparía 366 hectáreas y prevé una masiva captación y vertido de agua del río Ulla, un cauce que desemboca en la marisquera ría de Arousa. Ya cuenta con la declaración de impacto ambiental favorable que ha emitido la Xunta de Alfonso Rueda (PP). Sin embargo, sus promotores atraviesan graves problemas de financiación, ya que pretenden pagar los 1.000 millones que cuesta su construcción con 250 millones de subvenciones públicas que no han conseguido. El rechazo a sus dos solicitudes de fondos europeos ha dejado además a la planta sin enganche a la red eléctrica. Hace solo unos días, Rueda admitió que el futuro de la fábrica que su Gobierno considera “estratégica” está en el aire: “Frente a todas estas dificultades [la empresa] tendrá que decidir lo que toque en consecuencia”.







