La comisión expresa su “preocupación” por el hecho de que el fuerte incremento del SMI haya superado a las categorías más bajas de muchos convenios
El trabajo de la comisión asesora para el análisis del salario mínimo interprofesional (SMI) no se limita a recomendar cuánto debería crecer el suelo retributivo. El informe de este año, como en ejercicios anteriores, hace una lectura profunda sobre otros aspectos, como la comparación del SMI español respecto a Europa o el diagnóstico de quiénes perciben esta renta. También recoge un caudal de estudios que, por lo general, ven efectos positivos del incremento del SMI en la economía: hablan de “un nuevo consenso” científico que aprecia “un impacto claro sobre los ingresos de los trabajadores afectados sin impactar negativamente de forma significativa en el empleo, el desempleo, la tasa de actividad o las transiciones del mercado de trabajo”.
Además de subrayar esos aspectos positivos, los expertos también se esfuerzan en señalar problemas que merecen ser atendidos. Uno de los más destacados que indica el informe publicado este viernes —que recomienda un incremento del 3,1% si el SMI no tributa y del 4,7% si lo hace— es que el rápido incremento del SMI en los últimos años está concentrando a muchas personas cerca del salario mínimo, “con el peligro potencial de que personas trabajadoras experimentadas o con una cualificación media queden dentro de dicha banda”. El SMI ha crecido un 61% desde 2018, de 736 a 1.184 euros brutos al mes en 14 pagas en 2025. Es un avance que supera en casi cuarenta puntos a la inflación.







