Miles de trabajadoras pelan a mano el marisco y ahora ven cómo las ventas a su principal destino exportador, Estados Unidos, se reducen debido al gravamen del 50% impuesto a India

El olor a pescado impregna el aire en Sassoon, uno de los puertos pesqueros indios más antiguos y concurridos de la costa del mar Arábigo, situado en Bombay, en el Estado occidental de Maharashtra. En una mañana de principios de octubre, grupos de mujeres vestidas con saris de colores se sientan juntas en el muelle a pelar gambas, mientras los hombres arrastran sus embarcaciones llenas de hielo para cargarlas una vez peladas y llevárselas a los exportadores de marisco. Muchos de ellos pertenecen a la comunidad indígena Koli, muy numerosa en el Estado de Maharashtra y que se dedica a la pesca y la agricultura.

Lakshmi Madhukarter, una mujer que trabaja en el puerto, asegura que, últimamente, el negocio sufre pérdidas. “Los exportadores nos han dicho que son por los aranceles de Estados Unidos. No entiendo exactamente qué son los aranceles, pero no estamos vendiendo tanto como antes”, asegura. “Los kolis siempre hemos tenido un fuerte vínculo con el mar y tenemos nuestros propios métodos tradicionales de pesca. Hoy estoy vendiendo gambas pequeñas que hemos pescado durante una salida al mar de 10 días. Normalmente, se las vendo a empresas que luego las exportan a países como EE UU”, agrega.