Un gigantesco cartel en una parada de metro del centro de Madrid ofrece un engrosamiento “rápido y seguro”. ¿Qué hay tras estas intervenciones y cuál es su verdadero efecto?

“Engrosamiento de pene rápido y seguro”. Las palabras reciben a las miles de personas que todos los días cogen el metro en la céntrica parada de Chueca, en Madrid. Acompaña a la imagen de un hombre sujetando una anaconda. El anuncio lleva cinco años en la estación, y acaba de cambiar su posición estratégica. Quien ahí anuncia sus servicios, el Dr. Miguel Leclercq, asegura que, aunque la normativa vigente no hizo sencillo dar con la imagen adecuada para el anuncio, el cartel ha salido rentable. También aclara, antes de comenzar la charla, que no hay ofertas ni precios de saldo. “No creo que mis manos valgan menos en Black ...

Friday”, sentencia.

El aumento de pene fue saludado por algunas revistas especializadas en cirugía estética como el equivalente masculino del aumento de pecho en mujeres, una práctica tan extendida que ya es común en todas las clases sociales. Sin embargo, las historias de operaciones fallidas que circularon durante años (la edición estadounidense de la revista masculina Men’s Health publicó en 2017 un artículo llamado Por qué las historias de terror sobre operaciones de pene fallidas son tan comunes) han frenado, tal vez, su popularidad. Además, la cirugía de alargamiento (que no engrosamiento) siempre ha sido muy cuestionada. A menudo, de ofrecer resultados, lo hace solo en reposo, no en erección y añade unos dos centímetros. Pero el mito siempre ha estado ahí: sobre las estrellas porno siempre circula la sospecha de si sus enormes tamaños son del todo naturales y series de televisión han hecho chistes o mostrado subtramas sobre el deseo de sus protagonistas de someterse a un procedimiento para lograr un pene más grande, desde la estadounidense Padre de familia a la española Todos los hombres sois iguales. Sin embargo, estas intervenciones están todavía muy lejos de ser populares.