La tardanza de las ayudas, los bajos precios y la dificultad de acceso a las fincas dificultan la vuelta a la actividad de cientos de pequeños productores

Para muchos, el volcán de La Palma sigue sin ser pasado. Tras cuatro años y más de 1.100 millones de euros en ayudas desde el Gobierno central, las conexiones se han restablecido, ya no hay isleños viviendo en barracones y se ha abonado el valor de las casas. Diversas estadísticas como la creación de empresas, empleo o construcción ya superan los registros previos a septiembre de 2021,

ink-track-dtm="">según la patronal palmera. El sector platanero, sin embargo, sigue lejos de sus mejores horas. ¿La razón? “Aún no es posible el acceso a determinadas zonas por la existencia de gases tóxicos o debido al calentamiento de las coladas que impiden tener acceso a las fincas agrícolas para poder trabajar”, se lee en un decreto gubernamental de noviembre que especifica que “cuatro años después del final de la erupción volcánica en la isla de La Palma, las consecuencias sociales, económicas y medioambientales negativas siguen perviviendo”.

Por ello, el Consejo de Ministros aprobó el 25 de noviembre una serie de ayudas específicas para la isla, entre las que se encuentra la autorización para repartir entre los agricultores 100 millones de euros con cargo al superávit de la comunidad en un real decreto, que se votará este jueves en el Congreso. Este dinero debería servir para permitir que el sector vuelva a ponerse en pie, pero algunos dudan de que esto sea posible. “Hay mucho miedo de que la gente cobre las ayudas de las fincas y se dedique a otra cosa”, sentencia el portavoz de la Asociación de Entidades Empaquetadoras, Exportadoras y Comercializadora de Frutos de La Palma (Asepalma), Hernán Rodríguez. “La mayoría no reconstruirá. Los pequeños vamos a desaparecer”, teme Juan Vicente Leal, presidente de la cooperativa Coovalle. “Serán muy pocos los que recuperen sus fincas”, sentencia Ricardo Carballo, agricultor en Los Llanos de Aridane y Tazacorte. “Con el dinero, muchos van a comprar un apartamentito, pagar deudas y estar tranquilos. La gente muy desilusionada”.