Los plátanos de La Palma no se contaminaron de manera significativa tras la erupción del volcán de Tajogaite, en 2021. Es la conclusión a la que ha llegado un estudio, realizado mediante espectrometría de masas y publicado en la revista científica PLOS One este lunes. Ante el posible riesgo de contaminación por cenizas y magma, un equipo de investigadores de centros españoles analizó la composición de los plátanos en la zona de la erupción en los meses posteriores al evento. El estudio confirma que su consumo es seguro y saludable.

Para la mayoría de los elementos potencialmente tóxicos, la ingesta máxima estimada se mantuvo por debajo del 1 % de la ingesta diaria tolerable y en ningún caso se superó el 3 %. El estudio es importante no solo por la foto fija que muestra, sino porque refleja cómo los elementos contaminantes de una erupción volcánica pueden pasar a la cadena trófica.

En 2021, la erupción del volcán de La Palma provocó la pérdida de 53.000 toneladas de plátano, lo que equivale al 50 % de su producción, fundamental para la economía local. Los volcanes son una de las principales fuentes naturales de contaminación por metales pesados. La ceniza volcánica contiene metales pesados como mercurio, arsénico, plomo, cadmio y cromo.