Si conseguimos el apoyo de las cientos de miles de familias que también se están jugando su futuro en esta batalla por la educación pública, podremos revertir la asfixia económica

Este año la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD) publicó su prestigioso informe Las universidades españolas. Una perspectiva autonómica. Madrid, 2025. En su prólogo, el consejero de Educación de la Comunidad de Madrid (CM), Emilio Viciana, afirmaba que este informe “pone de manifiesto las bases de excelencia y calidad con las que está comprometida la institución universitaria”....

Cuando entramos al texto a comprobar la denominada “excelencia” de Madrid, nos encontramos datos como los siguientes: “Entre 2009 y 2022 fue la región con mayor incremento de la recaudación por tasas, precios públicos y otros ingresos y la de mayor descenso de lo recibido por transferencias corrientes. Asimismo fue la segunda región con menor incremento de los gastos de personal.” Y continúa: “En 2024 registraba el segundo precio medio más alto del crédito y la región muestra el precio más alto [de máster], de 52 euros/crédito frente a los 30 euros/crédito del promedio español”

A pesar de los múltiples datos en la misma dirección, ¿leyó Viciana el informe que prologó? Es muy probable que no, porque si lo hubiese hecho quizás no habría inflado tanto su discurso triunfalista. Desgraciadamente, los datos de la asfixia de la universidad pública en Madrid son sistemáticamente demoledores, como siguen demostrando todos los análisis serios del tema, desde los mencionados informes de la CYD y los de la conferencia de rectores (CRUE), los que por ejemplo viene realizando este diario, o los elaborados por las Plataformas x la Pública. La realidad es muy tozuda y sin duda contribuye a explicar la fuerza adquirida por las masivas movilizaciones de este 2025 y las huelgas del pasado 28 de abril, y del 26 y 27 de noviembre.