La actividad diplomática dentro de la UE a favor de Ucrania es enorme, pero la presidenta de la Comisión Europea no está ejerciendo el papel protagonista que cabría esperar
Este mes, Ursula von der Leyen comenzará el segundo año de su segundo mandato como presidenta de la Comisión Europea. Un periodo en el que ha tenido que superar dos mociones de censura en el Parlamento Europeo y una etapa que viene marcada sobre todo por su silencio. Un silencio ext...
raño en la principal representante de la Unión Europea, obligada a defender los principios básicos de la UE, no solo ante el ataque de Rusia a Ucrania, sino ante la posición de Estados Unidos en las negociaciones con Putin y el rechazo ruso a la participación europea. Sin embargo, la actividad diplomática dentro de la UE es enorme. Basta con seguir la estela de los continuos viajes por toda Europa, por China y parte de África del presidente francés, Emmanuel Macron; el canciller alemán, Friedrich Merz, o el primer ministro británico, Keir Starmer, integrado en el grupo europeo, pese a que su país abandonó la UE hace ya casi cinco años, en febrero de 2020. Von der Leyen no está siendo en ningún caso la protagonista en estos movimientos, como sería lo esperable en su condición de presidenta de la Comisión.






