La oposición del BCE complica el plan italiano para declarar propiedad ciudadana unas reservas valoradas en 280.000 millones de euros, las terceras del mundo

El debate sobre el oro, un activo estratégico en tiempos de incertidumbre económica, ha abierto frente entre Roma y las instituciones europeas. El objeto del pulso entre el partido ultraderechista de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el Banco Central Europeo (BCE) son las reservas masivas de casi 2.500 toneladas de oro del país. Hermanos de Italia propone declarar esas reservas como “propiedad del Esta...

do en nombre del pueblo italiano”. La medida, presentada como una enmienda a la ley de Presupuestos, ha despertado de inmediato los recelos del BCE, que teme que vulnere la independencia del Banco de Italia y contravenga los tratados europeos, disparando de nuevo la tensión entre la soberanía nacional y las reglas de la eurozona.

Italia es desde hace décadas una silenciosa potencia en reservas de oro. Con 2.452 toneladas, es el tercer país del mundo con mayor volumen después de Estados Unidos y Alemania (ocuparía el cuarto puesto si se incluye al Fondo Monetario Internacional). Este inmenso patrimonio, compuesto principalmente por lingotes y, en menor medida, por monedas, está valorado en más de 280.000 millones de euros, con el precio del metal precioso en continuo aumento. Su función es la misma que para todos los bancos centrales: reforzar la confianza en el sistema y en la moneda. Antes, la lira, ahora, el euro. Está bajo custodia y gestión del Banco de Italia, pero integrado en el Eurosistema (el organismo que agrupa al BCE y a los bancos centrales nacionales) como respaldo del conjunto de la Unión Monetaria.