Trump desea acabar con la guerra ahora mismo y a cualquier precio, pero ni Putin quiere ni Zelenski puede

Casi cuatro años después de que Rusia invadiera Ucrania, los esfuerzos para poner fin a la guerra se intensifican. En las últimas semanas, se han presentado no una sino dos propuestas de paz. Hay reuniones de altos cargos casi a diario. Los enviados de Estados Unidos viajan sin cesar entre Kiev y Moscú. Se apl...

auden públicamente los intentos del presidente Donald Trump de acabar con el derramamiento de sangre y, mientras tanto, todos se apresuran a definir las condiciones.

Sin embargo, a pesar del frenesí diplomático, las posibilidades de que haya un alto el fuego siguen siendo escasas. No lo habrá en las próximas semanas ni probablemente en los próximos meses. La razón está clara: Rusia y Ucrania siguen teniendo objetivos fundamentalmente incompatibles y ninguna de las dos partes ha encontrado todavía motivos suficientes para hacer concesiones. La obsesión de Trump por conseguir un acuerdo como sea, sin tener en cuenta los detalles, no cambia esa situación.

El presidente estadounidense quiere poner fin a esta guerra como sea, sin que le importen las consecuencias para Ucrania o Europa. Es una prioridad para él desde que comenzó su segundo mandato y le molesta no haberlo conseguido aún. Y, cuando alguien quiere que se llegue a un acuerdo al menor coste posible y no le importan especialmente las condiciones ni las consecuencias (ni a corto ni a largo plazo), el camino más fácil es presionar a la parte más débil.