La candidata popular arrebata al PSOE la primacía entre los votantes del tramo de edad más avanzada, donde menos abstención se declara. EL PAÍS escucha sus razones en un pueblo de mayoría socialista

“Me gusta, sí. Es simpática, muy cercana”, afirma Juan Antonio Rodao, albañil jubilado de 80 años, que pasea a su perra, Jara, mientras espera a que su mujer salga de misa. Es una de las fórmulas —“me gusta”, “me cae bien” o similares— usuales entre los septuagenarios y octogenarios que dan a EL PAÍS su opinión sobre María de Guardiola en Puebla de la Calzada (Badajoz, cerca de 6.000 habitantes), uno de los pueblos que la candidata del PP ha visitado esta semana en su ruta de campaña antes de las elecciones del 21 de diciembre, en las que par...

te como favorita. Por un lado, hay un extendido agrado por su carácter. Por otro, hay una poco elaborada motivación política de su respaldo. “Que nos gusta, a mí y a mi mujer”, explica sin más Rodao.

En su intento de ser reelegida, la presidenta cuenta con una importante ventaja entre los mayores de 75 años, el último de los siete tramos de edad en los que el CIS divide a los encuestados. El 43,8% de intención de voto que tiene el PP es el mayor porcentaje de cualquier partido en cualquier tramo. Ninguna otra formación llega al 38% en ningún grupo, según los datos el reciente barómetro de Extremadura.