La líder opositora venezolana ha pasado este tiempo organizando la resistencia interna y persuadiendo a Washington de endurecer su postura frente a Maduro
El paradero de María Corina Machado es, desde agosto de 2024, uno de los grandes enigmas de la política venezolana. La mayoría siempre la ha dado por clandestina dentro del país, inmersa en su estrategia para debilitar la hegemonía chavista. Su enorme arrastre popular convirtió el tema en un tabú, y las autoridades alimentaron la confusión: el ministro del Interior, Diosdado Cabello, llegó a asegurar en varias ocasiones que ella había huido de Venezuela. En este contexto surgió la primera gran sorpresa. Cuando muchos la imaginaban hipervigilada, Machado anunció que viajaría a Oslo
-para-recoger-el-nobel-de-la-paz.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/america/2025-12-06/el-instituto-nobel-afirma-que-maria-corina-machado-estara-en-oslo-para-recoger-el-nobel-de-la-paz.html" data-link-track-dtm="">para recibir personalmente el Premio Nobel de la Paz, acompañada de sus allegados y simpatizantes.
Machado pasó a la clandestinidad tras las elecciones del verano pasado. Sin salir de Venezuela, siguió actuando desde la sombra para forzar una transición democrática. Reivindicó el triunfo electoral de Edmundo González Urrutia, llamó a los ciudadanos a organizarse y protestar e instó a las Fuerzas Armadas a respetar la voluntad popular frente a las órdenes del chavismo.











