La líder opositora venezolana superó una decena de controles militares para llegar a la costa y de ahí zarpar hacia la isla de Curazao, donde tomó un avión hacia Oslo
María Corina Machado inició su odisea rumbo a Europa casi 48 horas antes de que el Ayuntamiento de Oslo abriese sus puertas para acoger la ceremonia de entrega del Nobel de la Paz con el que ha sido galardonada este año. La líder opositora venezolana completó una travesía repleta de riesgos, aunque no en el tiempo previsto para llegar a la gala a la una de la tarde de este miércoles, hora en la que se entregó el premio. Mientras ella sobrevolaba junto a dos acompañantes el océano Atlántico hacia Noruega, su hija, Ana Corina Sosa, recibió el galardón de manos del presidente del Comité Nobel, Jorgen Watne Frydnes. “Estoy de camino”, alcanzó Machado a decirle a Watne Frydnes en conversación telefónica antes de coger el avión. Su periplo, extraordinario, encaraba ya, en un clima de mayor seguridad, su última fase.
Según el relato hecho por el diario estadounidense The Wall Street Journal, la política venezolana inició su viaje de salida de Venezuela en la tarde del lunes. Machado llevaba más de un año oculta para evitar ser detenida. La Fiscalía venezolana, controlada por el régimen, había abierto una investigación en su contra por “traición a la patria”. El pasado 10 de enero y durante las manifestaciones opositoras celebradas en Caracas, Machado salió de su refugio para unirse a las protestas en la capital venezolana. Se temió por su arresto por las autoridades venezolanas, pero no llegó a producirse.















