La empresa ha decidido no continuar con un proyecto al que el organismo de conservación del patrimonio otorgaba un “altísimo riesgo de impacto negativo”

A veces, los movimientos sociales, ciudadanos e incluso académicos ofrecen resultados. En el caso de la planta fotovoltaica proyectada en el entorno de la Alhambra así ha sido y, finalmente, esta no se construirá. El Ayuntamiento de Granada, que estaba tramitando los permisos de obra, ha cerrado el proceso sin conceder la licencia. Así, la planta, excepto recurso inesperado de la empresa, queda descartada. Recurso inesperado porque es la empresa la que ha provocado el fin del proyecto al no presentar documentación que le requería el ayuntamiento. Esta planta ha tenido en contra desde el principio a los movimientos ciudadanos y a Icomos, el organismo asociado a la Unesco competente en materia de conservación y restauración de ese patrimonio mundial, que emitió un informe totalmente contrario a esta infraestructura por considerar que supondría “un altísimo riesgo de impacto negativo” sobre la Alhambra.

El entorno de la Alhambra, el Generalife y el barrio del Albaicín, en Granada, es un todo para la Unesco inscrito en su lista del Patrimonio Mundial desde 1984. En ese año se incluyeron la Alhambra y el Generalife y en 1994 se sumó a ellos el Albaicín. La planta fotovoltaica, que iba a construirse en el Fargue, un barrio en zona rural al noroeste de la capital, no suponía ninguna afectación material o física, pero al encontrarse en su ámbito de visión, sí existía ese riesgo “altísimo”, según Icomos, de contaminación visual, algo que también es necesario evitar en estos casos.