Unicaja ha diseñado una hoja de ruta sostenible hasta 2030 que incluye desde la reducción de emisiones operativas hasta la imposición de objetivos medioambientales para la concesión de préstamos a sectores intensivos en carbono. La estrategia del banco fija fechas concretas y cuenta con verificación externa

Los bancos hace tiempo que no solo cuentan números, sino también emisiones contaminantes e impactos en el medio ambiente y la sociedad. Y Unicaja se ha puesto a trabajar para demostrar que la rentabilidad y la sostenibilidad pueden ir de la mano en la transición hacia una economía más verde, responsable e inclusiva.

Para ello ha incorporado los criterios ESG como ejes importantes en su estrategia de gestión. “A través de una política de sostenibilidad concreta y medible, la entidad busca anticiparse a los desafíos regulatorios y sociales, al tiempo que impulsa una transformación que combina responsabilidad, innovación y visión de futuro”, indica el director general de Estrategia y Gabinete del Consejero Delegado de Unicaja, Manuel Guerrero.

Uno de los pilares de esta estrategia es la reducción de la huella de carbono, tanto la generada por su propia actividad como la derivada de los proyectos y empresas que financia. El plan es ambicioso: quiere recortar un 20% sus propias emisiones entre 2024 y 2027 y alcanzar una disminución del 30% para 2030, tomando como referencia 2022.