Luis Miguel Pascual |

París (EFE).- El fondo negro de los techos contrasta con la envolvente luz que llega desde la inmensa claraboya que ilumina una sala recién reformada del Louvre donde desde este miércoles relucen con más brillo las pinturas de los maestros españoles en el mayor museo del mundo.

Goya, Zurbarán, Murillo y Ribera aparecen ahora en un entorno renovado, más acogedor y revisado que busca sacar todo el partido posible a una colección que compite con la francesa y la italiana, las más abundantes de los fondos del establecimiento.

«Nuestras pinturas españolas son menos conocidas que las francesas o las italianas, pero con esta reforma queremos darles un impulso. Estamos particularmente orgullosos de la restauración que hemos hecho de los ‘zurbaranes'», explica el director de pintura del Louvre, Sébastian Allard.

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