La medida favorece la venta de coches de combustión. Asegura que hará los vehículos más asequibles para las familias estadounidenses

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aprobado una orden ejecutiva para favorecer a los coches de combustión frente a los vehículos eléctricos. La norma relaja los estándares de emisión de los coches que se vende en Estados Unidos. El inquilino del Despacho Oval también ha anunciado que aprobará otra norma para que los fabricantes de automóviles pueden producir coches más pequeños. El mandatario republicano ha justificado la medida para que los hogares puedan comprar coches más baratos, pero lo cierto es que supone un balón de oxígeno para los fabricantes agobiados por las exigencias en la transición del motor eléctrico y la salvaje competencia de los coches procedentes de china.

“Firmé una orden ejecutiva para poner fin al mandato injusto y costoso sobre los vehículos eléctricos”, ha sentenciado Trump rodeado de la plana mayor de su Gobierno y del consejero delegado de Ford, Jim Farley, y su homólogo en Stellantis (el grupo que fabrica Jeep, Fiat, Chrysler, Opel y Citroën, entre otros), Antonio Filosa. “Como saben, teníamos que tener un coche eléctrico en un plazo muy breve, a pesar de que no había forma de recargarlos”, ha continuado el presidente. “Estamos cancelando las normas de emisiones de los tubos de escape”. La norma sirve para prolongar el periodo en que pueden venderse coches de combustión que no se hayan adaptado a las nuevas regulación que exige una reducción de emisiones.