El republicano revoca la validez de los estudios que avalan la lucha contra el cambio climático
El presidente de EE UU, Donald Trump, ha revocado oficialmente este jueves los hallazgos científicos que sustentaban la lucha de su país contra el cambio climático. “Con efecto inmediato, ponemos fin a todas las normas sobre emisiones ecológicas impuestas innecesariamente a los modelos de vehículos y motores entre 2012 y 2027 y más allá”, ha manifestado el mandatario tras reunirse con Lee Zeldin, responsable de la controvertida Agencia de Protección Ambiental (EPA, en sus siglas inglesas), que acumula críticas por la insuficiente respuesta a las catástrofes naturales habidas desde el regreso de Trump a la presidencia de Trump.
No por esperado -Washington volvió a retirarse del Acuerdo de París con Trump de nuevo en la Casa Blanca-, el anuncio deja de suponer un golpe demoledor a los intentos globales de poner freno al calentamiento del planeta. No sólo porque la decisión de Trump es una enmienda a la totalidad de los fundamentos de la regulación climática en EE UU, también por su efecto en una industria en la que el país pretendía competir con China, la de la producción de vehículos eléctricos. La medida de Trump revoca la limitación de emisiones impuesta por su predecesor, el demócrata Joe Biden, para impulsar la producción de vehículos eléctricos. No por casualidad, el antaño socio de Gobierno de Trump, el magnate Elon Musk, quien, probablemente anticipándose a la regulación, lleva meses mostrando su desinterés por la compañía, para beneficiar otras formas de producción, como la de los robots humanoides, que descuidan notoriamente la función principal de Tesla.












