Nos han puesto a vivir al filo de la guerra y de que todo se pueda torcer siempre un poco más, sin que nada pueda darse por sentado

Miguel González publicó este martes una crónica que recogía las palabras de alguien que sabe mucho de seguridad, el general de cuatro estrellas Francisco Braco, jefe del Ejército del Aire y del Espacio, y que soltó una frase que lo mismo sirve para definir el estado del mundo, un matrimonio o el vestuario del Real Madrid: “No estamos en guerra, pero tampoco...

en paz”. Entonces, general, ¿cómo estamos? ¿Y dónde?

Vuelve la mili en varios países que la desterraron mientras suenan rumores de guerra y, para entender la actualidad internacional, hay que estudiar planos militares igual que hace falta saber de juicios para enterarse de la crónica política española. No estamos en guerra ni en paz, aunque ayer Vladímir Putin advirtió: “No queremos guerra con Europa, pero si empieza estamos preparados”. Aquí lo importante es el pero, que es donde nos han puesto a vivir al cabo de tantos años de evolución: en el pero; al filo de que todo se pueda torcer siempre un poco más y sin que nada pueda darse por sentado. Cualquiera diría que eso se parece a la definición del miedo.