Los precios en la lonja de referencia registran una corrección ante el cerrojo de varios mercados a las exportaciones españolas
El sector del porcino está en máxima alerta ante la evolución del brote de peste porcina africana (PPA) que las autoridades han detectado, de momento, en nueve jabalíes en el parque natural de Collserola, en Barcelona. Tanto productores como comercializadores tienen claro que la aparición del virus supone un antes y un de...
spués para un país que llevaba tres décadas libre de la enfermedad, que no se puede contagiar al ser humano pero que es altamente mortífera para los animales. Más allá de los miles de millones en exportaciones que están en juego —decenas de países ya han prohibido o limitado la entrada de productos españoles—, ya se está produciendo un revés en los precios que augura una reducción de las cabañas. Sin embargo, tanto el tamaño del ajuste como el impacto económico son aún impredecibles, puesto que la situación está en constante evolución. “Esperamos lo mejor, pero nos preparamos para lo peor”, resume Jesús Pérez, director de la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (Asici).
Desde el punto de vista sanitario, lo mejor sería que los contagios no salieran de la zona cero del virus, un perímetro de 20 kilómetros que las autoridades han trazado alrededor del área donde se han encontrado los ejemplares contagiados. Y, por ende, que todas las 39 granjas de cerdos incluidas en ese radio siguieran libres de virus, como apuntan los análisis realizados hasta ahora. En el sentido comercial, el desenlace más favorable pasaría por que las negociaciones del Gobierno con los países que han vetado el cerdo español sean exitosas y no se acabe en una sobreproducción que hunda los precios.











