El jefe del Pentágono afirma que no estuvo presente cuando se dio la orden de rematar a los tripulantes de una supuesta narcolancha, por la que ha sido acusado de un crimen de guerra

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reunió este martes a su Gabinete por última vez este año. Era la novena ocasión en la que lo hacía desde que regresó al poder por segunda vez, y la puesta en escena resultó familiar. Todos sus miembros escucharon el repaso exagerado, salpicado de mentiras, de lo logrado en estos 11 meses, y le rieron con ganas las gracias, antes de lanzarse a los elogios al líder (“el mejor Gabinete de la historia para el mejor presidente de la historia”, resumió Howard Lutnick, secretario de Comercio). Antes, también, del turno de las preguntas de la prensa, contra la que el republicano lanzó sus acostumbrados ataques.

La incertidumbre sobre la decisión que Trump ha tomado (si es que lo ha hecho) sobre un posible ataque en Venezuela sobrevoló el encuentro. El presidente avisó hacia el final de una reunión que se prolongó durante más de dos horas y media: “Empezaremos con los ataques por tierra. Será mucho más fácil así. Sabemos dónde están, qué rutas cogen”. El objetivo es, añadió, “acabar con esos hijos de perra”, en referencia a los narcotraficantes del país sudamericano. “Esta gente ha matado a 200.000 estadounidenses el año pasado”, sentenció, exagerando los datos oficiales de sobredosis en 2024 en su país.