“Venezuela ha sido muy mala”, ha asegurado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en sus primeras declaraciones públicas después de informar el martes de que las fuerzas de su país habían atacado una lancha procedente de Venezuela, en la que consideraban que se transportaba droga hacia Estados Unidos, y matado a sus 11 ocupantes en aguas internacionales en el Caribe. En una comparecencia en el Despacho Oval junto al presidente polaco, Karol Nawrocki, Trump ha justificado la operación con el argumento de que Washington cuenta con grabaciones de las conversaciones de las personas a bordo que demuestran que eran narcotraficantes, mientras el Pentágono ha advertido de que este tipo de ataques volverá a producirse.

“Tienes unas cantidades masivas de drogas. Tenemos grabaciones de ellos hablando. Eran cantidades masivas de drogas que iban a entrar en nuestro país a matar a un montón de gente, y todo el mundo entiende eso. De hecho, se ven los fardos y las drogas por todo el barco. Ya no lo van a hacer más”, ha asegurado el presidente estadounidense respecto a una operación sobre la que aún existen numerosas incógnitas: desde su legalidad a por qué no se optó por, simplemente, interceptar la lancha, pasando por qué tipo de sustancias ilegales exactamente cree Estados Unidos que se transportaban en el cargamento. Cuestiones que Trump no ha abordado en sus comentarios.