Feijóo sale a la calle contra el Gobierno para sacudirse la presión de una moción de censura que la cúpula sigue sin ver viable
La investidura de Juanfr...
an Pérez Llorca al frente de la Generalitat Valenciana, con el apoyo de Vox a cambio de amplias cesiones, ha desatado una alerta interna en el PP: lo que Valencia da, Extremadura podría cobrarlo caro. La inquietud ante la posibilidad de que la extrema derecha eleve el precio a partir de ahora, algo que confirman fuentes de Vox, recorre los pasillos de Génova y de los despachos autonómicos que también se examinan en las urnas después de la primera batalla, la de las elecciones extremeñas del próximo 21 de diciembre. “Si [María] Guardiola cree que Vox va a abstenerse en su investidura, lo lleva claro”, advierte un líder autonómico del PP sobre los de Santiago Abascal. “Van a tratar de arrastrarla”, alerta.
En Valencia, el PP ha exhibido debilidad ante Vox aceptando buena parte del programa de la extrema derecha en dos asuntos de gran calado que impactan en multitud de políticas públicas: la transición ecológica y la inmigración. Pérez Llorca, autorizado por Génova, que quería evitar a toda costa elecciones en Valencia, asumió el rechazo al Pacto Verde Europeo (que fija la hoja de ruta para el fin de los combustibles fósiles en 2050 y fue promovido el Partido Popular Europeo) y la negativa a acoger a más menores migrantes. También aceptó suprimir las ayudas a las entidades de apoyo a los extranjeros y hacer públicas las estadísticas de delincuencia en la Comunidad Valenciana distinguiendo por nacionalidad.








