El gol de Iniesta en Stamford Bridge en 2009 funciona como un agujero de gusano entre la excelencia y la impotencia de un equipo lleno de talento y presidido por la misma figura 16 años después
Algunos momentos históricos se pegan como un chicle en la memoria y evocan para siempre el lugar que ocupábamos en ese instante. La gente alrededor, los olores, también si en la calle llovía, hacía calor o nevaba. Ocurrió con la caída de las Torres Gemelas o la del Muro de Berlín para algunos. El Mundial de España en Sudáfrica. El gol de Iniesta en Stamford Bridge. Esa noche se perdieron objetos. Gafas, paraguas. Saltaron vasos. Y, sobre todo, se construyó un recuerdo, lo único por ...
lo que merece la pena vivir. Todo el mundo recuperó ese instante en la cabeza el miércoles, como si fuera un sortilegio secreto. Pero lo único que voló por los aires fue el espejismo del año pasado, según el cual el Barça de Flick podía volver a parecerse a aquello.
Muchos de esos sucesos históricos pueden también analizarse a través de una fotografía concreta, la anatomía de un instante, como lo definió y tituló su colosal libro Javier Cercas para retratar el intento fallido de golpe de Estado del 23-F. La imagen del general Gutiérrez Mellado, Adolfo Suárez y Santiago Carrillo era una síntesis nítida y precisa de lo que estaba ocurriendo. También de lo que había sucedido para que todo aquello convergiese en un hemiciclo tirado por los suelos y tres hombres que permanecieron de pie o sentados en su escaño (en el caso de Santiago Carrillo) sin miedo a que la vida —o Tejero— les hubiese reservado otros planes para las horas siguientes, como ahora vuelve a contar la serie que emite Movistar +.






