Hacia el final percibo reacciones físicas en mí: el escalofrío, el nudo en la garganta, la aparición de la lágrima, la maldición sobre sus verdugos

No se qué responder cuando amigos que saben que he visto La voz de Hind me piden mi opinión sobre ella. Me resulta inútil hablar de ella en términos de calidad o de ausencia de ella, ni tampoco puedo asegurar a nadie que va pasar un rato muy entretenido. Yo la vivo en...

perpetuo e inolvidable sobresalto aunque ya sepa como va a terminar esta historia intolerable y pavorosa. Y sabiendo trágicamente que no hay nada de ficción en ella, aunque la interpreten actrices y actores. Pero existe algo intolerablemente real. Es la voz real de una niña palestina de seis años. Existió. Solo durante tiempo tan breve. No hay ningún momento de relajación para el espectador y hacia el final percibo reacciones físicas en mí. O sea: el escalofrío, el nudo en la garganta, la aparición de la lagrima, la maldición sobre sus verdugos, la seguridad de que la voz que has escuchado suplicando ayuda no se la inventado ningún guionista que pretenda impresionar al espectador, sino que estás oyendo a esa cría. Es una experiencia brutal.

La directora es tunecina. Se llama Kaouther Ben Hania. Y en los títulos de crédito finales constato que en la producción figuran los nombres de Brad Pitt, Joaquin Phoenix, Rooney Mara y Jonathan Glazer, ese señor judío que dirigió la estremecedora La zona de interés localizada en la mansión del supremo guardián de Auschwitz. Que diversos reyes de Hollywood hayan ayudado a que se vea y se escuche La voz de Hind es tan insólito como alentador.