Dos hermanos cuentan en un cortometraje dirigido por Álvaro Hernández Blanco y producido por la Fundación Amigos de Monkole cómo un orfanato y la posibilidad de estudiar les salvaron la vida
“Ella tenía solo dos años, yo tenía cinco. Papá se quedó sin trabajo y empezó a pensar que sus hijos le bloqueaban y le estaban empobreciendo”. Fils toma la palabra ante la cámara y su hermana Ruth aún no logra contener las lágrimas, muchos años después. “Nos trató de brujos, nos pegaba. Un día, papá nos dijo que si volvíamos a casa nos mataría”, dice esta chica congoleña.
Fils y Ruth Makani, hoy ya jóvenes adultos, son los protagonistas del documental Kobotama Lisusu (Los renacidos, en lengua lingala), dirigido por el madrileño Álvaro Hernández Blanco, que se estrena este jueves por la tarde en Cines del Palacio de la Prensa en Madrid.
“Ruth y Fils pudieron salir adelante pese a todos los obstáculos. Fundamentalmente, gracias a que les dieron una oportunidad y sobre todo porque pudieron estudiar”, explica en una entrevista con este diario Hernández Blanco, que ya ha dirigido otros documentales, todos con una preocupación social, como Aquí Seguimos, sobre las últimas hablantes del idioma indígena ku’ahl, en México o Los Cayucos de Kayar, sobre el fenómeno migratorio en un pueblo de Senegal, que fue candidato al Goya en 2025.







