Los pisos de los años sesenta, setenta y ochenta en España lo incluían casi en un formato largo, estrecho y oscuro, justo lo que hoy se evita dotándole de nuevos usos o eliminándolo
En su primera acepción, la Real Academia Española lo define como una “pieza de paso larga y estrecha en el interior de un edificio”. El pasillo ha sido parte elemental de las viviendas de este país durante décadas. El desarrollo de las grandes ciudades a mediados del siglo pasado impulsó la construcción de edificios con decenas de pisos que, por norma general, incluían ese corredor dedicado principalmente a distribuir habitaciones. Un espacio servidor, según la definición de Louis Kah...
n, al que se prestó poca atención: solía ser oscuro, estrecho y sin más funcionalidad —ni menos— que dar acceso a otras áreas. Una sucesión de puertas que otorgó privacidad a cambio de perder metros cuadrados (y, a veces, convertirse en el pasaje del terror de los niños pequeños que se despiertan en plena noche). Características que, precisamente, han hecho que la arquitectura actual se lo piense a la hora de dibujarlo en plano. Sin embargo, las preguntas se acumulan: ¿hay alguna forma mejor de organizar el espacio? ¿Puede tener alguna funcionalidad más? ¿Hay que mantenerlo o evitarlo a toda costa?






