El vicepresidente de la división que ha creado Gemini cree que la inteligencia artificial cada vez estará más presente en voz, vídeos y robótica

Cuando Walter Benjamin escribió La obra de arte en su época de reproductibilidad técnica, en 1939, ya hacía un siglo que la fotografía había llegado al mundo con la invención del daguerrotipo, y más de 40 años desde que los hermanos Lumière inventaron el cinematógrafo. Sin embargo, tanto tiempo después filósofos como Benjamin estaban todavía reflexionando y sorprendidos ante la irrupción de estas tecnologías y la capacidad que tenían de desligar ...

la experiencia humana de los procesos técnicos. Ahora, los tiempos de la tecnolgía van tan acelerados que entender lo que está pasando parece una tarea imposible. A veces incluso para quienes están detrás de estas innovaciones. La última vez que EL PAÍS entrevistó a Oriol Vinyals, en diciembre de 2022, la inteligencia artificial apenas empezaba a llegar masivamente a las masas de usuarios mediante programas de texto o imagen como ChatGPT. Tres años después, y sin haberlo casi podido digerir, todos los programas informáticos están incorporando esta herramienta, los científicos la usan para probar sus teorías, los artistas la empiezan a tener como un elemento más de su paleta, es casi imprescindible para los estudiantes y hasta funciona de psicólogo. Todo ello, con riesgos e incertidumbres que aumentan a medida que la tecnología es cada vez más precisa y asombrosa.