Estados Unidos busca reforzar la hegemonía del billete verde a través de las monedas virtuales y expertos estudian vías alternativas, mientras la política comercial va en dirección opuesta
Las noticias sobre la muerte del Rey Dólar, parafraseando el famoso desmentido de Mark Twain sobre su propio fallecimiento, se han demostrado harto exageradas. Los primeros compases de la Administración de Donald Trump hicieron correr ríos de tinta sobre el peligro que esta versión 2.0 de la Trumpeconomía podía suponer para la hegemonía mundial del billete verde, que ha ido en retroceso con el paso de las décadas, y ese exorbitante privilegio que conlleva para la deuda pública del país. Sin embargo, entre el ruido y las astracanadas,
rel="" title="https://elpais.com/internacional/2025-08-02/los-mercados-vislumbran-ya-los-estragos-de-los-aranceles-de-trump-a-la-economia-global.html" data-link-track-dtm="">la guerra arancelaria y las mil y una contradicciones, Washington mueve fichas para reforzar el trono.
Existe, en resumidas cuentas, un Make the dollar great again en ciernes. El Gobierno está desarrollando de forma muy agresiva el mercado de las stablecoins (una criptomoneda de valor estable que sirve como sistema de pagos alternativo a la moneda corriente), cuya práctica totalidad en el mundo está vinculada a la divisa estadounidense. Este bum, que ya alcanza cifras astronómicas, supone una nueva forma de dolarización indirecta. En paralelo, según avanzó Financial Times a principios de este mes, altos cargos del Gobierno han explorado la posibilidad de animar a otros países a adoptar la moneda, como hicieron Ecuador y El Salvador hace 25 años, y han mantenido reuniones a tal efecto con diferentes expertos, entre ellos, Steve Hanke, veterano especialista en inflación y moneda de la Johns Hopkins, conocido en algunos ámbitos como “doctor Dinero”.






