Moscú (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, es un hombre analógico del siglo XX que no lleva teléfono móvil y apenas utiliza internet, pero está obsesionado con la inteligencia artificial (IA) y la longevidad a través del progreso tecnológico.

«En Rusia la gran mayoría de jóvenes utilizan profusamente las redes neuronales (…) tanto en los estudios como en el trabajo o simplemente en la vida cotidiana», dijo al intervenir en una conferencia sobre IA.

Putin siempre comparece en público con hojas de papel en la mano y en las reuniones del Gobierno, sean en persona o por videoconferencia, toma nota a bolígrafo y nunca utiliza portátil o tableta.

«El presidente no emplea la inteligencia artificial en su trabajo», señaló este jueves su portavoz, Dmitri Peskov, en rueda de prensa.Eso no impide que desde hace años piense que, como dijo en una ocasión, «la IA es el futuro, no sólo de Rusia, sino de toda la humanidad».

Los especialistas del ramo cuentan con la financiación del principal banco del país, Herman Gref, antiguo ministro de Economía y estrecho colaborador de Putin desde su llegada al Kremlin.