Yaiza Sanz relata que apenas tenía cuatro años cuando comenzó a sufrir abusos sexuales de un familiar. EFE/ Ballesteros

Sonia González |

Madrid (EFE).- Yaiza Sanz relata que apenas tenía cuatro años cuando comenzó a sufrir abusos sexuales de un familiar. Hoy, con 34 y un largo proceso terapéutico, continúa lidiando con las secuelas de aquel trauma que tardó años en reconocer y que le llevó a culpabilizarse, pero que no ha denunciado porque recela de un posible juicio.

«Durante muchos años tenía ciertas conductas que no entendía. Sentía emociones muy intensas y ataques de ira que a mis amigas no les pasaba. Yo pensaba que lo que ocurría es que había algo malo en mí», relata la joven catalana en una entrevista a EFE, con motivo del Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual Infantil.

Pronto le comenzaron a aparecer imágenes poco claras de los abusos, acompañadas de sentimientos como la culpa, el asco y el rechazo al contacto físico. Mucho después, comprendió que lo que pasaba era que su cuerpo estaba en un «estado de alerta constante» como respuesta al trauma.