Un equipo de las universidades de Oporto y Texas desarrolla un sistema fototérmico que abre la puerta a nuevos tratamientos en zonas periféricas e incluso a intervenciones domiciliarias

La principal barrera para el desarrollo de la terapia fototérmica (PTT, en inglés) para combatir el cáncer ha sido su alto coste y la logística especializada que exige. Generar el calor necesario para destruir tumores cancerígenos requiere láseres clínicos precisos y de precios muy elevados, además de una infraestructura hospitalaria avanzada y personal altamente capacitado para operarlos. Una investigación conjunta entre la Universidad de Oporto y la Universidad de Texas busca superar este obstáculo mediante un método “movible y de bajo coste”, a partir de luces LED que producen un calentamiento localizado. “Los LEDS están por todas partes, son muy económicos, ligeros, portátiles y mucho más seguros que los láseres”, explica a EL PAÍS Artur Pinto, uno de los líderes del proyecto en Portugal.

La PPT aumenta la temperatura en una zona específica del cuerpo, en este caso los tumores. El calentamiento se canaliza a través de un agente fototérmico inyectado en el organismo, que absorbe la luz artificialmente generada y la transforma en calor para destruir los tejidos tumorales. La terapia utilizaba tradicionalmente potentes láseres como fuente lumínica, y el material más usado para captar esa luz solían ser partículas de oro, por su capacidad de absorción y su biocompatibilidad. El estudio del equipo de Oporto y Texas, publicado en la revista ACS, cambia estas bases por luces LED comunes y láminas atómicas de óxido de estaño, un material parecido al grafeno.