La organización terrorista amasó capital político apoyándose en la guerra sucia de la Transición y controlando los movimientos sociales juveniles

ETA llegó a la muerte de Franco, en noviembre de 1975, escindida en dos facciones, ETA militar y ETA político-militar. Su ruptura se produjo un año antes de fallecer el dictador, al hilo de la matanza indiscriminada que perpetró en septiembre de 1974 en la cafetería Rolando de la madrileña calle del Correo. La matanza pretendía descarrilar la salida reformista que empezaba a atisbarse al régimen franquista y fue asumida internamente por ETA militar que creó una estructura cerrada y militarista que marcó el futuro de ETA d...

urante décadas. La otra facción, ETA político-militar, aunque tardó siete años más en cesar la violencia, creó una estructura más política y en las primeras elecciones democráticas de 1977 apoyó su participación a través de la candidatura de Euskadiko Ezkerra. Desapareció en 1982.

La cuestión de fondo es cómo fue posible que ETA militar sobreviviera 36 años a la muerte de Franco, de 1975 a 2011, en una España con una democracia reconocida con su entrada en la CEE a mediados de los ochenta y en una Euskadi con el mayor autogobierno de su historia. José Antonio Pérez, historiador y especialista de la Universidad del País Vasco (UPV), adelanta que ETA fracasó en su intento insurreccional de la población vasca con su estrategia de acción-represión-acción precisamente porque “Euskadi tenía un nivel de vida político y económico del que carecían Vietnam o Cuba”.