Los hombres y mujeres más acaudalados de España tienen tres veces más probabilidades de casarse entre sí que si las parejas se formasen al azar
La clase social atraviesa todos los aspectos de la vida y el amoroso no iba a ser menos. En España las parejas no se forman al azar, sino que suelen estar determinadas por cuestiones socioeconómicas, lo que se traduce en que una persona se junta con quien más se parece a sí misma en términos de ingresos y riqueza. En la parte alta de la tabla, la tendencia se dispara. Quienes más ganan y más tienen se encuentran con una intensidad que triplica lo que ocurriría en una sociedad en la que los enlaces se produjeran de manera completamente aleatoria.
El hallazgo va más allá de la simple intuición o de una conversación de sobremesa. Es estadística pura y dura. La investigadora Silvia de Poli, adscrita a la Universidad Complutense de Madrid, ha explotado microdatos del Ministerio de Hacienda y del Instituto Nacional de Estadística (INE) para responder a una pregunta tan sencilla como potente: ¿Qué pasaría con la desigualdad si los enlaces se formasen al azar, como si las personas salieran del bombo de un bingo? El resultado es claro. Si así fuera, se reduciría la brecha económica tanto en los ingresos como en el patrimonio.







