Marcas como Nutella o Kinder se ven afectadas por la subida de los precios de este fruto seco por las malas cosechas
La avellana es la reina de la agricultura italiana: un elemento estructural de la cultura repostera del país transalpino y el alma de algunos de sus productos más emblemáticos. Es la base de la icónica Nutella, de la que se venden toneladas cada año en todo el mundo, de la gianduja piamontesa y de turrones, bombones, pastas, helados e infinidad de dulces que forman parte del imaginario gastronómico italiano....
En un país donde el sabor es una seña de identidad, este pequeño fruto está poniendo a prueba la robusta industria del dulce, uno de los buques insignia del made in Italy. Tanto las multinacionales de la talla de Ferrero —una de las mayores empresas de dulces del mundo, que produce la Nutella o los productos Kinder, entre otros— como los talleres artesanales más pequeños que elaboran los gianduiotto o los bombones baci di dama dependen de un suministro estable de avellanas de calidad. Sin embargo, un cóctel fatal de factores económicos, climáticos y estructurales ha desatado lo que ya se conoce como “la crisis de la avellana”, con consecuencias que afectan a toda la cadena del sector del dulce. La producción atraviesa una situación sin precedentes, hasta el punto de que las asociaciones de agricultores han señalado un desplome de entre el 40% y el 50% en la cosecha de este año.







